transnacional

  • Movilización obrera

    Por: Luis Villanueva Carbajal

    Los trabajadores de la construcción nos enfrentamos a distintos tipos de violencia en nuestro centro de trabajo. Dos de ellos son: los accidentes mortales y discapacitantes en obra por negligencia empresarial y la violencia ejercida por mafias enquistadas en la construcción y que lucran mediante la extorsión a trabajadores y empresarios.

    Esas son las razones por las que los trabajadores realizaremos una movilización en Lima el martes 18 de febrero con afiliados a los sindicatos de trabajadores en construcción civil de Lima y Balnearios, Los Balnearios del Sur y de la Provincia Constitucional del Callao. Demandaremos el cese a esta violencia que sufrimos en nuestro centro de labores.

    Los trabajadores reclamamos el cumplimiento de la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo en todas las obras y evitar la negligencia empresarial que tantas muertes ha ocasionado en diversas actividades económicas.

    El Perú se ha solidarizado con la muerte de los jóvenes electrocutados en un local de McDonald’s de Pueblo Libre y otro de Vivanda en Punta Negra, siendo la primera una cadena transnacional de ‘fast food’ y la última, una tienda perteneciente al grupo Intercorp de propiedad del millonario número uno del Perú, Carlos Rodríguez Pastor. El neoliberalismo mata; sobre todo, pobres.

    Sin embargo, poco se conoce sobre la muerte de los trabajadores, que han sido de 236 en 2019, y menos se sabe de los trabajadores en construcción civil. Recientemente, ha fallecido Jonathan Enrique Fuentes Díaz (28), sepultado mientras extraía ripio en una obra en Chosica; Alberto Maury Llamucuri (41), aplastado por el derrumbe de una pared en San Juan de Lurigancho; Clemis Mondoñedo Loyola (26), sepultado en arena en Trujillo. Asimismo, Leoncio Ochoa Rojas (36), tras beber acelerante de concreto en una obra de Ayacucho. A estas muertes, debe agregarse la cantidad de accidentes discapacitantes que existen en obra.

    La extorsión de las mafias que encontraron un botín en la construcción es otro problema. Justamente, por ello, se ha exigido al Ministerio de Trabajo que anule los registros sindicales de las mafias que bajo la fachada de seudosindicatos lucran a sangre y fuego a costa de los derechos laborales de los trabajadores y la vida de obreros, profesionales y empresarios de la construcción.

    Estas demandas no son recientes, sino que llevan más de una década en la plataforma de lucha de los trabajadores del andamio y seguirán siendo parte del pliego de reclamos hasta que todo trabajador pueda llegar a laboral sin tener que dejar la vida en su centro de trabajo.

    (Tomado de diario UNO, 12 febrero 2020. https://diariouno.pe/columna/movilizacion-obrera/)