Construir un gobierno democrático de los trabajadores

Por: Luis Villanueva Carbajal

La crisis actual del país es integral y tiene raíces estructurales y coyunturales. Su causa principal radica en la persistencia de un modelo económico capitalista excluyente que privilegia a unos cuantos y excluye a las grandes mayorías. Las élites políticas que han gobernado el país por casi dos siglos, y sus partidos políticos, están desacreditados, no representan ninguna alternativa de cambio.

El capitalismo neoliberal impuesto por Fujimori, como sistema político y económico en el Perú durante 25 años, ha fracasado. La corrupción de empresarios y políticos ha traído como consecuencia salarios y pensiones de hambre, mayor desempleo y pobreza, la privatización de servicios básicos como la luz y la inminencia de que lo mismo suceda con el agua.

El sistema de salud y de educación públicos son deficientes, a propósito, para que la población derive a los servicios privados, a las universidades y clínicas que son los negocios de congresistas y ministros. Por eso los congresistas del FP y el Apra investigan a la SUNEDU, porque ha sancionado a universidades corruptas y estafadoras.

La alta inseguridad ciudadana, que se refleja en las 2800 muertes violentas en lo que va del año y los asaltos en las calles que todos los peruanos sufrimos cada día, es parte de un sistema que prioriza la seguridad policial de las mineras, empresas privadas e incluso de políticos en vez de la seguridad de los trabajadores y la ciudadanía en las calles.

Y las actuales fuerzas progresistas, que se atribuyen la representatividad de los trabajadores, han demostrado ser insuficientes y no priorizan en su agenda la redistribución de la riqueza para todos, a través de los salarios, pensiones, acceso a la salud y educación gratuitas y de calidad, entre otros temas que sí afectan directamente la calidad de vida de los peruanos.

Los peruanos pagamos más caro nuestra electricidad y nuestro gas, nuestro salario no cubre nuestras necesidades del mes, trabajamos más horas a la semana que en otros países. Por si fuera poco, en este país de flora y fauna megadiversa, aun con el boom de la gastronomía, nuestra gente muere de anemia o tuberculosis y otras enfermedades curables.

Ante ello, el 27° Congreso Nacional Ordinario de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP), realizado en Lima del 12 al 15 de junio, planteó que los trabajadores impulsemos un movimiento político para llegar al poder junto a las organizaciones sociales y políticas que buscan un cambio de modelo de desarrollo con equidad social.

Para ello es necesaria la unidad con otras fuerzas políticas y movimientos sindicales y sociales, que se unan a la causa de un gobierno democrático y popular, dejando de lado las viejas prácticas de los políticos de siempre.

Como primer objetivo nos proponemos el cambio de la Constitución fujimorista del 93, que permite la entrega las riquezas nacionales al gran capital extranjero y a la oligarquía parasitaria colonial que ha gobernado el Perú los últimos dos siglos.

(Tomado del diario UNO, edición 1 de octubre de 2019)