La crisis que vive el Perú ha sido originada por enfrentamientos políticos desde un sector del Congreso hacia el Ejecutivo, crisis que ha volcado el descontento de la población a las calles.

Esta crisis ha generado en la actualidad veintisiete muertos y cientos de heridos en las diversas protestas a nivel nacional. Y desde antes de las protestas sociales, el enfrentamiento entre Ejecutivo y Legislativo han agudizado el desempleo y el hambre.

Con esta crisis política, no se ha logrado una reactivación económica eficaz; por el contrario, a la escasez del empleo se suma el incremento de la delincuencia.

Para comenzar a resolver los problemas del Perú, es importante solucionar la crisis política con estricto cumplimiento del mandato popular, escuchar las demandas del pueblo en las calles y dejar de dilatar los cambios que el Perú necesita.

Traducido al sector construcción, se debe destrabar y reactivar las obras paralizadas, así como impulsar el sector inmobiliario y grandes obras de infraestructura para recortar las brechas en salud, educación, agua y desagüe, entre otros. Ello reducirá el desempleo, reactivará las precarias economías locales y dotará de servicios básicos a la población.

Además, es necesaria una Ley de Contrataciones de Obra Pública que permita frenar la corrupción y asegure el cumplimiento de los beneficios del régimen especial laboral de construcción civil en las obras del Estado, para evitar recorte de salarios, entre otros delitos.

El Gobierno en su conjunto debe combatir a las mafias del crimen organizado que se disputan las obras para extorsionar trabajadores y empresarios. Desde 2011, estas mafias han asesinado a 21 dirigentes de sindicatos de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP) tan solo por defender su derecho al trabajo, lo que demuestra que en el Perú el derecho a la vida es un falso derecho.

 

 

 

Miles de trabajadores en construcción civil nos movilizamos en todo el Perú este jueves 15 de diciembre en la Jornada Nacional de Lucha convocada por la CGTP y la Asamblea Nacional de los Pueblos ante la crisis política que vive el país. Las demandas son claras: adelanto de elecciones para abril de 2023, Asamblea Constituyente y una reforma política que asegure una verdadera representación popular.

Es legítimo el desprecio de la población por un Congreso que en los últimos seis años ha intensificado su ataque a la democracia, pues ello ha dado como resultado que en seis años hayamos tenido seis presidentes, generando una inestabilidad política, económica y social crónica, nunca antes vista en el Perú. Desde 2016, los presidentes en el Perú son descartables. Los peruanos sienten que la democracia ha sido secuestrada por una dictadura parlamentaria, aunque el verdadero poder se encuentra en las sombras. Y eso debe acabar.

Existe una brecha social no solo económica, donde hasta los servicios públicos como la electricidad, el agua, la salud y educación son un lujo para millones de peruanos; porque la riqueza no se distribuye equitativamente.

En ese contexto, el estado de emergencia decretado se siente como una amenaza real, aún más cuando existe una veintena de muertos por el uso desmedido de la fuerza policial y no hay quién pague por estos crímenes; además, políticos y medios de comunicación estigmatizan la protesta mediante el conocido “terruqueo” ante las demandas populares.

Para solucionar la crisis tiene que renunciar Dina Boluarte, convocarse a elecciones generales para los primeros meses de 2023 y abrir un proceso constituyente donde se garantice la verdadera representación popular y no solo participen los grupos que están detrás del poder en el Perú. Aplazar las elecciones a 2024 o a fines de 2023 es inaceptable.

 

 
 
 
Por: Luis Villanueva Carbajal
Secretario general de la FTCCP
 
La crisis política, focalizada entre el Ejecutivo y sus opositores en el Legislativo, tiene raíces más profundas, que datan desde la década de los 90, pero se han intensificado en los últimos seis años afectando el balance de poderes y la institucionalidad en el Perú.
 
La disyuntiva “vacancia presidencial o cierre del Congreso” seguirá agudizando el conflicto, cambiando presidentes o congresistas sin superar la crisis y los más afectados serán siempre los más vulnerables.
 
Ante ello, los trabajadores debemos insistir en el camino del “diálogo con resultados” para encontrar consensos, partiendo de la inequívoca y exitosa experiencia de entendimiento entre trabajadores y empresarios, mediante la negociación colectiva, específicamente la que existe en el sector construcción.
Gracias a ello, la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP) y la CAPECO, instituciones que representan intereses que pueden entenderse como naturalmente opuestos, resuelven reivindicaciones sociolaborales con beneficios para los obreros de todo el país, pero también construyen propuestas para el impulso del sector.
 
Ejemplo de ello se vio en pandemia con la paralización total de las obras. Construcción civil estaba destinada todavía para la cuarta fase de la reactivación económica, pero inmediatamente trabajadores y empresarios desarrollamos los protocolos de bioseguridad necesarios y presentamos nuestra propuesta al Gobierno, ingresando en la primera fase y convirtiéndonos en uno de los motores de la reactivación económica del Perú.
 
Esa es una experiencia de diálogo serio, la misma que debe ser llevada a otros sectores económicos, empezando por la minería y la agroindustria, pero también debe replicarse en otros espacios, como el político, donde el diálogo debe primar entre las organizaciones sociales y políticas, incluyendo, por supuesto, al Gobierno y Congreso.
 
 

Por: Luis Villanueva Carbajal

Secretario general de la FTCCP

El conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso no es nuevo, se ha intensificado en los últimos seis años y nos ha llevado al cambio de cinco presidentes en ese periodo, hechos que corroboran que la solución no está ni en la suspensión o vacancia de los presidentes ni en el cierre del Congreso, sino en la necesidad de resolver los problemas estructurales del país.

La vacancia presidencial o el cierre del Congreso nos llevará a nuevas elecciones, donde se presentarán los mismos partidos, vientres de alquiler sin proyecto de país, y seguiremos en lo mismo.

En medio de esta crisis, los comisionados de la OEA han visitado el Perú y escuchado a diversas organizaciones del Estado y de la sociedad civil, entre ellas la CGTP, que planteó a la OEA exhortar al Ejecutivo y Legislativo a resolver los conflictos mediante el diálogo, deponer actitudes e intereses de grupo por el bien del país.

En el Perú existen espacios de diálogo amplios, como el Acuerdo Nacional (AN), donde se han acordado políticas de Estado en salud, educación, empleo, entre otros; pero el principal problema es que no tiene carácter vinculante, no es de obligatorio cumplimiento; por eso todos los gobiernos no han implementado esas políticas de Estado. Para implementarlas solo se necesita la voluntad política de todos los actores de cumplir y hacer cumplir los acuerdos.

Se necesita diálogo, pero con resultados, comenzando por una reforma política profunda que no solo debe involucrar a los organismos del Estado, incluyendo al Legislativo y el Ejecutivo, sino también a todas las organizaciones sociales y sindicales que hemos estado marginados en los últimos 30 años de las decisiones políticas del país.

Los trabajadores demandamos que de esta adversidad que atraviesa el Perú hagamos una oportunidad y construyamos un espacio de diálogo amplio, inclusivo y que sus acuerdos tengan carácter vinculante y sean de obligatorio cumplimiento.

DIALOGANDO PODEMOS CONSTRUIR UN PERÚ MEJOR

Ante la grave crisis política, institucional, social y económica que vive el país y frente a las serias denuncias de corrupción que afecta al Estado en todos sus poderes y niveles de gobierno, la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) y la Federación de Trabajadores de Construcción Civil del Perú (FTCCP) expresamos lo siguiente:

1. Rechazamos el enfrentamiento estéril entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo y los actos de corrupción vengan de donde vengan, que han debilitado el funcionamiento del aparato gubernamental e imposibilitado la puesta en marcha de una agenda legislativa que promueva la competitividad del país y el bienestar de los ciudadanos peruanos.

2. Proponemos implementar un espacio de diálogo permanente que involucre a la sociedad civil organizada, pues los poderes Ejecutivo y Legislativo, así como la clase política en general, no han sido capaces de deponer diferencias para encontrar una salida viable a la enorme crisis que hoy vive el país.

Los gremios sindicales y empresariales, las iglesias, los colegios profesionales y otras entidades representativas de la sociedad civil debemos asumir el rol que nuestros gobernantes y líderes políticos han abandonado.

3. En concordancia con este compromiso asumido, hemos propuesto un Pacto por la Construcción de un Perú Mejor, que comprende un conjunto de medidas para reactivar la economía, crear empleo formal, mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables, modernizar la gestión estatal y contribuir a recuperar la institucionalidad democrática.

4. Consideramos que la Misión de la OEA podría ser útil para superar esta coyuntura crítica si propicia este diálogo nacional así como la reactivación del Acuerdo Nacional, instancia llamada a ser protagonista en este proceso y de la cual deben salir las propuestas de reforma que el país requiere con urgencia.

El consenso nacional que invocamos debe ser inclusivo, con resultados concretos y orientado a defender y fortalecer la democracia en nuestro país. El trabajo conjunto que CAPECO y la FTCCP desarrollan desde hace dos décadas, es un vivo testimonio de que dialogando podemos construir un Perú mejor.

Lima, 21 de noviembre de 2022


Jorge Zapata Ríos
Presidente del Consejo Directivo
CAPECO


Luis Villanueva Carbajal
Secretario General
FTCCP

 

Subcategorías